Adios a mi auto Australiano : capsicar!

Ay capsicar, mi querido auto australiano! Cuántos momentos hemos vivido en estos casi 8 meses juntos en Australia!!

Tantos miedos…

…que me hiciste vivir. Partiendo por manejar por el lado contrario, que finalmente no fue mas terrible que las primeras 24hrs. Pasando por conducir bajo varias tormentas brigidas que en mi vida me había tocado estar. Hasta llegar manejando a los saltos en primera (porque la bomba de combustible no funcionaba) y casi dejarme botada sola en una carretera sin señal de teléfono. 
 
Pero a pesar de todo, salimos adelante.
Te quise tanto que tuve que arreglarte y mejorarte para seguir nuestro camino juntos. 
 

Cuánta gente conociste!!!…

…Tan sociable que saliste mi Capsii! Trasladaste a cuántas personas de tantas distintas nacionalidades (Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Japón, China, Holanda, España, Bélgica, Italia, Francia, Alemania)… Y Fuiste cama de tanta gente que quizo ahorrarse una noche de hostal. 
 

Cuánta múuuuuusica escuchamos!…

…Eso es una de las cosas que más me gustaba de ti. Subir la música al máximo y cantar una buena cumbia a todo pulmón.. Y cómo olvidar esos amados bajos!! Esos bajos tan fuertes que dejaron sordos a todo aquel que se sentó atrás a la derecha!
 

Cuántos roadtrips…

…nos mandamos. Viajes cortos y viajes largos. Viajes solos y acompañados. Todos buenos y memorables. Recorrimos y conocimos taantos distintos lugares alrededor de Australia imposibles de olvidar.
 

Superaste todo el peso y equipaje del mundo.

Ser un auto australiano no fue una tarea fácil. Viajar de a 4 con maletas fue difícil pero lo logramos.
Viajaste 4mil kmts solo en 1 semana. Y mas de 20mil en todo este tiempo juntos. Qué grande!
 

Me salvaste para encontrar tantos distintos trabajos!

Desde mi primera pega de delivery hasta llevarme a la farm de donde adquiriste tu nombre: Capsicar.
 

Cuántas palomas te cagaron! Cuántos insectos mataste.

Menos mal no alcanzaste a chocar uno de los miles de canguros que se cruzaron en tu camino. Solo fuiste testigo de los muchos muertos que se veían y que tenías que esquivar para seguir adelante. Y cómo olvidar esa vaca negra a oscuras que se cruzó en medio de la carretera de vuelta de Uluru jajaja.
 
Cuántos llantos, risas, enojos, gritos, cantos, malos y buenos momentos pasamos. 
He pasado mas aventuras contigo que con cualquier otro auto en Chile y eso te hace especial.
 

Pero ha llegado el momento de decirte adios.

Si, llegó el momento de despedirnos. Ha llegado la hr de entregarte a otra persona. A otro a quién desafiar y hacer feliz.

Porque si capsicar, a pesar de todos los momentos difíciles vividos, debo decir que lograste hacerme feliz…muy feliz!!

 
 

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