Lo difícil es salir de tu zona de confort

Desde hace un tiempo atrás que el «bichito del viajero» me picó y se transformó en un virus incurable que tampoco deseo curar. 
 

El primer viaje que cambió todo

Siempre supe que me gustaba viajar, pero mi primer real acercamiento a «este virus» fue cuando decidí irme a Canadá a estudiar Inglés luego de terminar la Universidad el año 2012. El real propósito de esto era el Inglés, pero eso terminó quedando en segundo plano luego de la tremenda experiencia vivida. Y fue la primera vez que dejé mi zona de confort. Conocí tanto en tan poco tiempo que el virus se expandió por todo mi cuerpo. Ya era tarde. El virus no tenía cura. Y tampoco pensaba buscarla.

Un nuevo desafío

Luego de esa primera gran experiencia comencé a soñar, y comencé a viajar más seguido. Tenía nuevas amistades en otros países lo que también ayudaba al bolsillo y la rotura de barreras. Encontré un trabajo y me propuse un nuevo desafío: irme al extranjero por 1 año con una visa w&h. En Canadá solo estuve 4 meses y el tiempo se me hizo nada. Junté suficiente dinero para poder mantenerme los primeros meses sin necesidad de trabajar pero sabía que para vivir 1 año fuera iba a estar obligada a comenzar a tocar puertas para encontrar un trabajo. Vivir fuera de Chile no es barato. Necesitaba salir de mi cascarón y trabajar en lo que fuera necesario. Sabía que esto me ayudaría a crecer como persona.

«¿Denuevo vas a viajar?»

Es entonces cuando muchas amistades me empezaron a decir.. «ya, denuevo vas a viajar?» O el típico «Para de viajar!»  «pucha qué tienes plata! Cómo viajas tanto!» … Mis amigos viajeros seguro la han escuchado muchas veces. Y a veces son molestas.. por que perdón, pero para viajar no necesitas ser millonario. Para viajar necesitas tener una meta y cumplirla. Necesitas tener una decisión. Dejar de hacer una cosa para poder hacer otra.
 
Porque no es que ellos no tengan el dinero, es que ellos, en el camino de la vida, decidieron seguir otras opciones. Porque viajar, es un camino, es una opción. No tengo un departamento, no decidí hacer un postgrado, y tampoco tengo una familia que mantener. Decidir viajar fue un camino que yo trazé. Fue mi decisión dejar de lado unas cosas para poder costear otras. Fueron años juntando dinero para poder seguir mis sueños. Porque sí, mi gran y mayor sueño es conocer el mundo. Conocer culturas, personas distintas, países, rincones escondidos. Conocer es aprender. Y es que el colegio y la universidad quedan chicos en relación a lo que uno aprende viajando. No solo conoces cosas/lugares/personas nuevas, sino que también aprendes a conocerte a ti mismo. Te desafias, caes, aprendes, creces.
 

Lo difícil acá es salir de tu zona de confort.

Pero una vez que lo haces, nada te detiene. Y una vez que lo logras, un inmenso sentimiento de felicidad aparece dentro de ti. «Lo hice!». Quién es quién para decirte qué camino tomar? La sociedad apunta a seguir un conducto regular de colegio-universidad-trabajar-matrimonio-hijos. Y quién lo quiera seguir, y es feliz con eso, felicidades, pero si estás siguiéndo ese camino «incrustado», porque «es lo que hay que hacer», y no te sientes satisfecho, ¿por qué seguir adelante? ¿Por qué seguir si hay tantas opciones alrededor? ¿Qué te frena? 
 

Aprender a renunciar

RENUNCIA! Ese es mi consejo. Sí, aprende a renunciar cuando no estás satisfecho con algo ¿Y que pasa si no encuentro un trabajo tan bueno? Si no estás feliz ahí, entonces «no puede ser tan bueno». Quizas ganas buen sueldo y eso te hace creer que «está bien» pues puedes comprarte tu casa, auto y viajes momentáneos.. pero ¿qué pasa con el día a día? ¿Contando los días para las próximas vacaciones? La vida es ahora. «No, si lo hago después». Y te quedas pegado, y ese “después” se hace eterno. Conozco muchas personas que cuando te ven te dicen «me hubiese encantado hacer lo que estás haciendo». Pero o no se atrevieron en su momento, o simplemente siguieron el camino regular. 
 

Los años pasan

Los años pasan y el cansancio aumenta. Hasta yo ahora que tengo 27 años muchas veces me siento con muucho menos energía de cuando tenía 23. Imagínate a los 40, a los 55. ¿Quieres esperar a eso? Y no digo que no puedas hacerlo. Quizás recién abriste los ojos y te diste cuenta que necesitabas viajar. Bueno amigo, nunca es tarde. Si el bichito está dentro de tí encontrarás la manera de tener energías. Nunca es tarde para aventurarse. Para soñar. Para desafiarse y ser feliz.
 

Los invito a salir de su zona de confort!

Vean su balanza. Analicen qué es lo que realmente quieren en esta vida, y si la balanza se va hacia el lado que no estás siguiendo, entonces aún hay tiempo de cambiar. De tomar el otro camino. De seguir tus sueños. Los miedos no son malos. Los miedos te hacen desafiarte. Y cuando los rompes, y logras hacer lo que querías hacer, la felicidad es inmediata. Y eso es lo que todos buscamos, ¿no?

 
 
 

¿Estás listo para dejar tu zona de confort?
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